• Miguel Fernandez del Olmo

La ilusión de la cinta mecánica

El metro, los centros comerciales y aeropuertos utilizan escaleras mecánicas para el transporte de personas. Si usa estos dispositivos con regularidad, es probable que hayas encontrado una escalera mecánica que no funcione. De ser así, es posible que hayas tenido una sensación extraña de inestabilidad o tropezado al pisarlo. Y esto ocurre incluso cuando previamente sabes que esa escalera no funciona.




Este fenómeno, conocido como “the broken escalator” ha sido investigado por mis colegas Reynolds y Brostein del Imperial College School of Medicine. Utilizando un pequeño pasillo que se comportaba como una cinta mecánica y analizando la cinemática de la marcha y la actividad electromiográfica de la musculatura implicada en la misma, comprobaron que justo antes de dar el primer paso en la cinta aceleramos nuestra marcha e inclinamos hacia adelante nuestro cuerpo, para de ese modo adaptarnos al incremento de velocidad que provocará el movimiento de la cinta mecánica.



Tras varios intentos en las que la cinta estaba en movimiento (en la siguiente gráfica los intentos corresponden a la condición MOVING) se les indicó a los sujetos que ahora la cinta estaría desactivada (de hecho, se les hizo ver como se desconectaba de la corriente eléctrica para que no hubiera ninguna duda o incertidumbre de que la cinta no funcionaría). A pesar de ello, en el primer intento (condición AFTER), los sujetos caminaron hacia la cinta estática de manera inapropiada rápida, experimentaron un gran sobreimpulso del tronco y mostraron una mayor actividad electromiográfica (EMG) en las piernas. Los sujetos se sorprendieron por su propio comportamiento e informaron subjetivamente que las sensaciones eran similares a las que les ocurría en una situación real en un aeropuerto o centro comercial cuando la cinta no funciona. En el segundo intento, la mayoría de los parámetros de movimiento habían vuelto a los valores de referencia.







En estudios posteriores comprobaron que esta ilusión se mantenía a pesar de repetir la transición de la condición de funcionamiento a no funcionamiento de la cinta aunque se producía una pequeña atenuación a lo largo de esos intentos. Cuando en otra serie de exprimentos se les daba instrucciones a los sujetos para que evitaran la “ilusión”, ésta aún estaba presente en el primer intento.


El estudio de la “La ilusión de la cinta mecánica” nos permite entender que:

1º Existe una disociación entre los sistemas declarativos (conocimiento) y procesales (acción) en el sistema nervioso central. En otras palabras, aunque sabemos lo que tenemos que hacer actuamos de otra manera. Esto sería lo inverso al aprendizaje implícito, aquel que tiene lugar en ausencia de conocimiento.

2º La relativa facilidad con la que se induce el efecto secundario sugiere que la adaptación locomotora puede ser más impermeable al control cognitivo que otros tipos de aprendizaje motor.

Referencias:


Bronstein, A. M., Bunday, K. L., & Reynolds, R. (2009). What the “broken escalator” phenomenon teaches us about balance. Annals of the New York Academy of Sciences, 1164, 82–88. https://doi.org/10.1111/j.1749-6632.2009.03870.x


Reynolds, R. F., & Bronstein, A. M. (2003). The broken escalator phenomenon: Aftereffect of walking onto a moving platform. Experimental Brain Research, 151(3), 301–308. https://doi.org/10.1007/s00221-003-1444-2

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